domingo, 11 de julio de 2010
¿Qué clase de profesor quiero ser?
Prueba final
R. En la definición de persona humana, se destacan ciertas características inherentes a esta, que son fundamentalmente tres: con cuerpo y alma, ser individual, ser social, por lo que la tarea, primero de la familia, luego del educador, es la de potenciar dichas características, sin trasgredir una en beneficio de la otra, sino integrando cada una de ellas para conformar personas íntegras, respetuosas de sus pares y con autonomía suficiente para valerse por sí.
El educador debe contar para ello, no sólo con las herraientas propias que le entrega la preparación académica, sino que debe complementarlas con el aporte que realizan las familias del educando, a través del amor, el apoyo, la confianza, conformándose de esta forma el escenario idóneo para una persona en formación.
"Persona humana, es el individuo de naturaleza racional, portador de potencialidades que se desarrollan, a través de la vida, en el seno de la familia y de la comunidad"
Fernando Bastos. "Enciclopedia de la doctrina social de la iglesia"
2. ¿Por qué es necesario que un Educador entienda de Antropología?
R. Porque la Antropología estudia al ser humano en el marco de la cultura y sociedad a la que pertenece, atendiendo a todas sus dimensiones. De un modo parecido el educador, y el sistema educativo en general, debe atender a las características sociales de un grupo de educandos, sus intereses, sus cualidades únicas, advertir los potenciales, los aspectos descendidos; un modelo único aplicable a todos sería ineficaz y atentaría contra la individualidad de cada persona.
"Así como el individuo no está solo en el grupo, ni una sola sociedad entre las demás, así el hombre no está solo en el mundo" Claude Levi-Strauss.
7. ¿Por qué, o en qué sentido afirma el existencialismo que el hombre nace para morir, y cual es su opinión al respecto?
R. Se refiere a que la existencia del hombre se determina por la dualidad vida-muerte y por la fugacidad en el tiempo de esta (pasado-presente-futuro)
Opino que gracias a ese "destino" la vida es considerada valiosa, y por lo que el ser humano disfruta y saca provecho de su existencia.
8. Un educador existencialista ¿A través de que metodología concreta podría poner en práctica los elementos del existencialismo?
R. Utilizando información que sirva tanto para enseñar contenidos como para invitar a la reflexión. Por ejemplo, escogiendo dentro de las alternativas literarias, aquellas obras que planteen el concepto de libertad, la conciencia de la persona, temas que siembren dudas en los alumnos y les invite a reflexionar y a sacar conclusiones.
"Educar es procurar conciencia de si mismo" Friedrich Nietzsche
9. En un análisis global de nuestro mundo estamos asistiendo a un mundo más materialista o espiritualista. Justifique sus respuestas.
R. Creo que se hacen esfuerzos muy importantes espiritualmente, sin embargo, el materialismo es tan desmedido que dichos esfuerzos son insuficientes y cuando pretendemos revertir esa situación en alguna medida, sentimos que no tiene sentido ir en contra de la corriente, pues el materialismo es el estilo de vida en la actualidad, y que genera ingresos millonarios a los paises. ¿Quién necesita en verdad un celular con cámara, un monitor ultrafino, etc. En la medida que las cosas pierden su funcionalidad, se advierte el materialismo desmedido característico de nuestra época.
10. En nuestro medio social. Ejemplifique que acciones o circunstancias se pueden aplicar las tesis del Humanismo.
R. En cualquier actividad, cuyo objetivo sea la de preparar al hombre para la libertad y donde sea reconocida la grandeza de este. La Educación, resulta una vía efectiva para aplicar las máximas del Humanismo.
"Ciencia y Humanismo han de ser un brazo y no un muro que separa razón y sentimiento" Pablo Picasso.
miércoles, 7 de julio de 2010
Claudia Rojas Ruiz
Profesora de Educación Básica
con Mención en Trastornos del Aprendizaje
Lincenciada en Educación
Universidad de Tarapacá
1997
1. ¿Cuáles fueron los motivos que la motivaron a estudiar Pedagogía?
R. La verdad es que el ser profesora no era mi mayor prioridad al momento de estudiar, ya que mi gran sueño era desarrollarme como psicóloga, pero dada las circunstancias de la vida, me he encontrado con una carrera hermosa, gratificante, y que llena por completo mis expectativas profesionales.
2. ¿El sistema educativo chileno, deja espacios reales para que el profesional de la educación se desarrolle plenamente?
R. Creo que este sistema educativo da, en cierta medida, las posibilidades de desarrollarse, especialmente cuando dictan cursos becados. De igual forma, existen otras instancias de perfeccionamiento, pero los valores son elevados y los tiempos limitados para estudiar, ya que esta profesión es muy demandante.
De todas formas sería importante y muy motivador que el sistema otorgara mayor cantidad de perfeccionamiento gratuito, ya que sería muy bien recibido por todos los profesionales de la Educación.
3. ¿Qué aspectos, según su escala de prioridades, cambiaría en el sistema educativo chileno?
R.
A. Mejorar los sueldos de los profesores, para no sobrecargarlos con horas.
B. Perfeccionar a los docentes con profesionales realmente calificados.
C. Mayor supervisión en el sistema privado para evitar abusos.
D. Entregar mayores recursos a los colegios con alto grado de vulnerabilidad.
E. Que los planes y programas sean estudiados y confeccionados por gente competente, para que cada cierto tiempo, no aparezcan "ajustes curriculares" sorpresivos.
F. Proporcionar a los alumnos una educación de calidad, la cual se va a lograr si lo anteriormente expuesto se cumple.
4. ¿Cómo contribuye Ud. al sistema educativo al que pertenece?
R. Haciendo lo mejor que puedo en mi área. Preparando mis clases con responsabilidad y dedicación, innovar en lo que a tecnología se trata (uso de tics), estudiando constantemente para mejorar mi labor, apostando a que todos los alumnos son capaces de aprender y ser útiles a la sociedad y tratándolos como seres humanos valiosos que son, apoyando a mi gremio, pero condenando las malas prácticas.
5. ¿Está de acuerdo con la evaluación docente?
R. Sí, aunque no sé si ese tipo de evaluaciones puede calificar realmente a un profesor, ya que pienso que tiene serias fallas.
6. Considera que la familia del educando debe participar más en el proceso educativo?
R. Absolutamente, de hecho se supone que ellos son el pilar fundamental en la formación de su pupilo.
7. ¿Qué cree Ud. que opinan sus alumnos del trabajo que realiza?
R. Creo que ellos están conformes con mi trabajo, ya que cada día trato de hacer cosas innovadoras, es decir, tratando de dejar la clase frontal, y dándoles mayores espacios para que ellos sean propulsores de sus propios aprendizajes.
8. ¿Qué le gustaría que opinen sus alumnos del trabajo que realiza?
R. Me gustaría que dijeran que soy una profesora que enseña bien, que me entienden, que se nota que preparo mis clases, que soy una persona confiable, accesible y sobre todo humana.
9. ¿Tuvo Ud. algún profesor que la marcó?
R. Lamento decir que mis profesores en la educación media eran muy poco profesionales, pero recuerdo mucho a una profesora de educación básica, que me marcó en el sentido que era muy afable, cariñosa y cercana.
10. Si tuviera que evaluarse con nota de 1 a 7. ¿Qué nota se pondría y por qué?
R. Creo que en mis 13 años de docente, he aprendido mucho, pero sé que me falta mejorar algunas prácticas y lograr ser una profesional de excelencia, lo digo humildemente. Me evalúo con un 6.0
Conclusión:
La sra. Claudia resultó ser una persona muy amable y cercana, la calidad de sus respuestas me hacen concluir que se trata de una persona muy comprometida con su labor docente y que siente fehacientemente que el aporte que realiza un profesor, desde su entrega, desde su constante preparación, es fundamental en el proceso educativo de sus alumnos, aún cuando el sistema no brinde el apoyo suficiente.
Se trata de una persona optimista, que reconoce sus responsabilidad en el aprendizaje y formación de sus alumnos, eso tiene mucho mérito, ya que hay personas, y me atrevo a decir en todos los rubros, que sólo dedican su tiempo a encontrar las fallas al sistema al que pertenecen y no se detienen un momento a pensar en aquello que podrían aportar. Fue muy sencillo sentirme cercana a esta profesora, pues manifiesta con gran vehemencia muchos de mis propios intereses y principios.
Rescato la sinceridad con que dio comienzo a la entrevista, haciendo una reflexión respecto al sueño que ella perseguía y cómo se fue reencantando con la Pedagogía.
Obviamente, por la calidad de sus respuestas y con la pasión con que se refiere a la necesidad de hacer las cosas bien en beneficio de sus alumnos, da cuenta de que se trata de uns persona joven, que cree en el cambio, en los replanteamientos y que por sobre todo, respeta a sus alumnos.
viernes, 25 de junio de 2010
Un desagravio de la diferencia
FRANCISCO JAVIER PARIENTE ALONSO
Centro de Formación Ambiental para el
Profesorado “La Chimenea”, Madrid, España
Distinto
Lo querían matar
los iguales,
porque era distinto.
Si veis un pájaro distinto,
tiradlo;
si veis un monte distinto,
caedlo;
si veis un camino distinto,
cortadlo;
si veis una rosa distinta,
deshojadla;
si veis un río distinto,
cegadlo.
si veis a un hombre distinto,
matadlo.
...
Juan Ramón Jiménez
Prólogo indefinido
¡Viva la vida!
(Niña de 8 años tras salir del comedor de mi Centro cuando se dirigía corriendo a jugar).
Desagravio de la diferenciaNo es una exageración. Se trata de la realidad de nuestras aulas, lo que practicamos a diario nosotros mismos, en nuestras propias escuelas, en nuestros propios institutos. ¿Acaso no estamos negando el derecho de nuestros alumnos a ser diferentes cuando les obligamos a que realicen en tiempos análogos, iguales actividades de las mismas asignaturas, en los idénticos tramos horarios de manera similar?
Y, lo que es peor, la consecuencia de esto es que la única diferencia que reconocemos, y por la que etiquetamos y clasificamos a nuestros alumnos, es la carencia, la deficiencia y la incapacidad, sin considerar para nada ni aquellas otras capacidades que forman parte del potencial de los alumnos, ni si estas carencias tienen algo que ver con nuestra forma de enseñar.
Además, ¿hasta qué punto somos conscientes de que etiquetar comporta la privación de lo individual y suele desembocar en la limitación inconsciente de expectativas sobre el aprendizaje de los chicos y chicas? El resultado final de estos procesos de clasificación es que siempre acaban impidiendo el ajuste de la acción educativa a las necesidades de sus destinatarios. Y, aún más allá, reconocida la dificultad de aprendizaje de aquellos alumnos y alumnas que son nuestra responsabilidad, los mandamos, pájaro, monte, camino, rosa o río, a otros servicios para que los tiren o nos los caigan. Para que, en todo caso, cortados y deshojados, nos los devuelvan ya curados. Para que, ya iguales, reingresen en el aula normal de un maestro común en un colegio ordinario.
Tal y como yo lo veo, entender y tratar las dificultades de aprendizaje de los alumnos desde esta perspectiva es hablar de deficiencias, de causas aisladas, de tratamientos individuales, considerar que el problema está en el alumno, y que el mejor modo de responder a las necesidades de éste es resolver el problema que tiene; sin entender lo más obvio, que la dificultad lo es y se manifiesta por su dimensión social.
Lo demás es reducir la visión del problema y consecuentemente, perder terreno y posibilidades educativas. Las dificultades de aprendizaje se materializan únicamente a través de la interacción entre el alumno y su entorno. Ambos se influyen y como consecuencia, ambos se modifican mutuamente. Entenderlo así es adoptar una concepción educativa que no relegue al niño a ser la famosa pizarra en blanco en la que los maestros escribían, ni por tanto, a ser el destinatario pasivo del beneficio de las bienintencionadas influencias del exterior.
Entenderlo así, supone el primer paso para abandonar la vía de una exclusión irracional, a veces –no sé si es peor aún– inconsciente. Significará comprender un principio tan humano como el de la integración; implicará que los profesionales de la educación asuman, como parte esencial de su trabajo, el identificar los obstáculos para el aprendizaje, reducirlos y optimizar aquellos recursos que favorezcan este proceso.
Es preciso darse cuenta de que la respuesta docente, en la práctica, no es en absoluto neutra.
Ciertas prácticas tienen consecuencias limitadoras, coercitivas; mientras que otras propician el efecto contrario. La naturaleza interactiva de la mayoría de problemas que encontramos en nuestros alumnos y alumnas tiene un origen mixto, esto es, pueden partir bien de elementos contextuales, bien de elementos personales y en esto, sin duda, uno de los más importantes es, lógicamente, el contexto escolar. Es preciso reflexionar sobre las consecuencias de nuestras acciones como responsables docentes, quizás así tengamos pistas para interpretar situaciones que muchas veces se nos escapan de las manos.
Establezcamos con meridiana claridad cuáles son nuestras intenciones y actuemos racionalmente en consecuencia, y no al revés. A nosotros, educadores, lo que nos ha de importar de verdad es aquello que el alumno o alumna no es capaz de hacer, para reforzar o compensar (ya sé que el concepto no está en sus mejores días) sus capacidades.
Si asumimos de forma reflexiva esta concepción interactiva en cuanto a la naturaleza de los problemas de aprendizaje que nuestros alumnos pueden presentar, en la práctica propiciaremos la participación activa del alumno en el proceso de enseñanza y aprendizaje, y ello facilitará el progreso de cada alumno con relación a los diferentes objetivos educativos y entre ellos, la inclusión social.
Hablo de dificultades de aprendizaje en general y no he mencionado ni una sola vez el concepto de necesidades educativas especiales. ¿O acaso el aprendizaje es fácil y no presenta problemas en todos los alumnos y alumnas? No cabe duda, es cierto que aquellas demandas que una sociedad como la nuestra plantea a través de la institución educativa son las que implican una mayor relevancia de ciertas dificultades.
Como cierto es, también, que muchas de éstas no son casuales ni fruto del capricho. No pretendo ocultar lo evidente: cómo negar que destrezas básicas como leer, escribir, el cálculo aritmético… sean importantes, pero intuyo que quizás sí sea arbitrario e irreflexivo el modo de plantearlas, como lo son todas las dificultades que limitan las posibilidades de desarrollo en otras dimensiones del alumno.
Quizás en muchos casos no será posible superar estas dificultades, quizás nos enfrentemos a dificultades crónicas. No podremos hablar entonces de consecución de objetivos educativos al uso, nuestros logros, a lo peor, no formarán parte de exitosas estadísticas, pero toda labor encaminada a ayudar al progreso de un chico o chica, de una persona en concreto, podrá sin duda, llenar de sentido y desarrollo profesional y personal nuestro trabajo.
Conforme yo lo entiendo, se trata en el fondo de no poner/dejar a ningún individuo cara a la pared.
No me resisto a citar en este punto a Savater, quien en el epílogo de su “Ética para Amador” hace la siguiente reflexión “He intentado enseñarte formas de andar, pero ni yo ni nadie tiene derecho a llevarte a hombros… procura elegir siempre aquellas opciones que permiten luego mayor número de otras opciones posibles, no las que te dejan cara a la pared. Elige lo que te abre: a los otros, a nuevas experiencias, a diversas alegrías. Evita lo que te encierra y lo que te entierra. Por lo demás ¡suerte! Reflexionemos, quizás algunos alumnos, por ejemplo, necesiten ayuda permanentemente en destrezas tan básicas como la lectura o la escritura, pero si no se la proporcionamos les estamos negando cualquier posibilidad de acceso a la cultura escrita.
Y en todo ello, el papel del Centro porque, además ¿qué mejor solución que el hecho de que no se produzca el problema o de que éste se gestione con la máxima anticipación o en las mejores condiciones humanas, materiales y funcionales posibles? Un centro de marcado carácter inclusivo, donde se disponga de un currículo flexible, sobre todo en la organización de tiempos adecuados a los ritmos de desarrollo de cada cual para la consecución de los objetivos. Estoy abogando por la prevención siempre que sea posible, cómo no. Pero creo que cualquier intervención preventiva ha de afrontar el éxito escolar más allá de evitar el fracaso, y debe suponer una mediación temprana, desde la Educación Infantil.
Ahora bien, cualquier conquista en este sentido, la superación misma, sólo habita en la voluntad y si ésta desaparece, nada se podrá hacer. Dice el adagio popular que cuando el sabio señala la luna, el necio mira el dedo. ¡Pasemos de la lamentación al compromiso que nos lleve al cambio! y en ello y “por lo demás, ¡suerte!“.
Comentario:
Como yo lo veo es bien simple, no sólo con un currículo que sea flexible en los tiempos de aprendizaje de sus alumnos se logrará terminar con las dificultades que hace mención el autor, pues con salas de clases atiborradas de alumnos, con la presión que tienen los docentes de pasar el programa, de bajar la escala evaluativa para que sus alumnos aprueben, aún cuando claramente no están preparados, son sólo algunos de los factores determinantes en las dificultades que irán manifestando los alumnos en el transcurso de su formación.No existe el tiempo, ni las condiciones, ni el compromiso por parte de la comunidad educativa toda, para enseñar de manera individualizada, integral y respetando los tiempos y diferencias que tiene cada alumno en su proceso de aprendizaje, como plantea el autor. Quisiera ser optimista y pensar que sólo con la fuerza y el empuje de los profesores ilusionados, que ven en su actividad un agente de cambio, sería suficiente para lograr óptimos resultados por parte del alumno, pero conforme me voy interiorizando con la realidad educativa, desde una perspectiva ya más técnica y menos romántica, advierto la profunda crisis que vive la Educación, ya no sólo a nivel nacional, me atrevo a decir a un nivel al menos iberoamericano.
En la medida que dicha crisis sea abordada responsablemente, esto es, desde la premisa de lograr el objetivo principal de la Educación, es decir, el aprendizaje, y donde toda una sociedad participe, ya no sólo la escuela, sino además los padres, y estos trabajen en conjunto con los profesores, se estará propiciando el escenario que el alumno aún cuando sea distinto, aún cuando no tenga el ritmo de aprendizaje de la mayoría, sea respetado y valorado, y que este a su vez, respete y valore a sus pares, ese sería el inicio del cambio profundo que la Educación necesita.
Los gobiernos debieran ver en la Educación uno de sus mayores desafíos, pues es transversal a todas las actividades futuras que un ser humano debe enfrentar, y uno de sus proyectos más ambiciosos, aunque no por eso imposible, debe ser la calidad e igualdad de derechos en la Educación, se estaría propiciando además la marcada diferencia de clases, lacra tan odiosa típica de las sociedades subdesarrolladas.
Los cambios que se impone una sociedad, debiera idealmente partir por el deseo de cambiar profundamente la bases que sustentan la educación actual.
Rubricas/Puntos
1.- Presento un texto que trata los temas desde una perspectiva educativa y es de mucho interés. (esto por que todos mis compañeros y compañeras están invitados a leer mis textos y comentarios)...................................................5 ptos.
2.- Presento un texto que tiene una extensión mínima de al menos el equivalente en Word a 3 hojas de oficio. (el máximo no está regulado)......................................5 ptos.
3.- La presentación la he realizado de tal manera que sea de fácil lectura (respecto al color, tamaño y diseño de la letra) y se puede distinguir con claridad, en la presentación, el texto de mi análisis..................................................5 ptos.
4.- Le he incorporado al texto algunos gráficos o dibujos o fotografías alusivas al tema tratado, pues considero que esto invita a una lectura más amena y denota más interés por parte del o la autora del blog (y he incorporado mi propia fotografía)..................................5 ptos.
5.- Inicio mi análisis planteando como yo entiendo lo desarrollado por el autor (parafraseo)
........................................................................5 ptos.
6.- Durante el análisis planteo con claridad mis planteamientos, críticas, puntos concordantes o discordantes con el autor/a..............................................5 ptos.
7.- Durante el análisis utilizo frecuentemente el recurso “citas de otros autores” para reforzar lo que he planteado yo, o algún punto que considero importante tratado por el autor del texto.
........................................................................3 ptos.
8.- Las citas que utilizo son de diversas fuentes, tales como, otros autores buscados por mi, autores o ideas tratadas en clases, citas de presentaciones o disertaciones de mis compañeros, citas de artículos anteriores, etc..........................................5 ptos.
9.- Realizo en mi análisis aplicaciones o referencias a nuestra realidad educativa si es un texto extranjero, o a realidades educativas que yo he vivenciado para explicar con un sentido contextual el texto presentado......................................5 ptos.
10.- En el último punto del análisis presento una síntesis de lo que he querido expresar, a modo de conclusión.........................................................4 ptos.
Suma parcial de puntos de cada columna:
Mi suma total de puntos, según la suma parcial anterior, es de 47 puntos.
domingo, 13 de junio de 2010
Competencias del profesor y las demandas de la época.Si concebimos las competencias como el conjunto de conocimientos, habilidades y valores que todas las personas necesitamos para ejercer alguna actividad, en este caso la docencia, se requiere pensar no solo en las capacidades y habilidades disciplinares en sus diferentes niveles, sino también en aquellas referidas a la persona. Se habla mucho de las competencias que deben identificar al docente y en teoría, considero que hay consenso entre quienes nos interesa y preocupa la generación de saberes en las instituciones educativas.
En este marco se proponen modelos teóricos del perfil del docente, que se concretan en competencias personales: como el saber-ser y el saber convivir; competencias académicas: saber-aprender y saber hacer docencia; competencias pedagógicas, didácticas, investigativas, tecnológica para el uso de la informática (L. Peñate, 2005).
Todo lo anterior permitirá hablar de un docente que: planifique el proceso de enseñanza y de aprendizaje; investigue sobre los intereses de sus estudiantes; sea parte activa del equipo docente; propicie espacios de participación; sea un investigador del cuerpo de conocimientos de la disciplina que aborda con sus grupos de estudiantes y recree permanentemente el currículo.
Si deseamos que la educación en el futuro sea innovadora, necesitamos de profesores con profundo respeto por la persona, con formación cultural, social y mente abierta a los cambios de la sociedad y de las ciencias.
Fortalecer, desarrollar y redefinir las competencias pedagógicas del docente es aportar a su cualificación, e incidir en la formación integral de los estudiantes. Para optimizar la formación docente se requiere la implementación de un proceso pedagógico integral que proyecte el desarrollo de las distintas dimensiones humanas y de la práctica pedagógica. En las reformas educativas, el docente es eje fundamental en el proceso educativo para el mejoramiento de la calidad y la excelencia. El profesor es clave para la innovación y garante de la cualificación de la gestión pedagógica en ámbitos y escenarios que, a su vez, ofrezcan posibilidades de crecimiento personal e institucional.
Eric Hoffer afirma que, “en una época de cambio radical, el futuro pertenece a los que siguen aprendiendo. Los que ya aprendieron, se encuentran preparados para vivir en un mundo que ya no existe”.
Esta importante reflexión nos obliga a repensar la docencia, de lo contrario, continuaremos utilizando nuestros antiguos apuntes sin percatarnos que cuanto nos rodea está cambiando vertiginosamente.
Hoy la sociedad, reclama del docente mayor dinamicidad y actividad efectiva; que aborde las competencias generales, las transversales, las interpersonales y las de especialización.
JORGE LUIS MEOÑO BALLENA
Universidad Católica “Santo Toribio de Mogrovejo”, Chiclayo, Perú
Revista Iberoamericana de Educación ISSN: 1681-5653 n.º 46/6 – 10 de julio de 2008.-
Comentario
El autor propone un modelo de docente integral, donde educar trasciende a todas las actividades
del ser humano que elige la docencia. En los primeros años de estudio, nos encontramos con alumnos de Pedagogía que muestran un optimismo y fuerza por hacer las cosas, que con el paso del tiempo va disminuyendo, y esto me hace reflexionar acerca de lo solitaria que puede llegar a ser la tarea de educar.Mis amigos profesores se sienten desalentados y que forman parte de un sistema que no les presta atención,; y tomando en cuenta que se insertaron al mundo laboral hace no más de tres años, la fuerza y motivación de la que son dueños los estudiantes de Pedagogía, sucumbe rápidamente frente al verdadero escenario de la educación, donde el rol del docente está pasando por una “crisis de identidad” severa, lo cual hace que el profesor trate de hacer lo mejor que puede con sus alumnos, invirtiendo tiempo, dedicación, esfuerzo, pero sin patrones determinados y definidos que establezcan la verdadera tarea del docente en la sociedad.
Propiciar todas esas funciones que plantea el autor, en cuanto a recrear permanentemente el currículo, resulta imposible en aulas atiborradas de personas, donde la educación personalizada se transforma en un sueño difícil de alcanzar y del que son, sólo algunos privilegiados, los que pueden optar a ella. En una época que se caracteriza por ser “de las comunicaciones”, donde todo ciudadano promedio tiene acceso a la misma información, es paradójico advertir la desigualdad que existe y que en el área de la Educación es tan notoria y dañina.
En ocasiones me siento ilusa al pensar que con “el corazón abierto”, como decía mi profesor de historia, bastará para brindar una educación de calidad, pues la soledad en que se encuentran los docentes en la actualidad, incide profundamente en las convicciones que tuvieron al principio, cuando eligieron estudiar Pedagogía.
Otro motivo que afecta directo a la buena educación, entendiéndose esto con aquella que se hace por vocación, por un llamado especial, etc., es el criterio que utilizan las Universidades para “reclutar” a los futuros docentes del país, y que haya espacio en la Pedagogía para aquellos que dieron con ella como última opción, o que no se realice una especie de entrevista que mida aptitudes o condiciones, resulta un vicio que demuestra un problema aún mayor, pues es el Estado quien o con su no fiscalización o permisividad absoluta, o aplicación de modelos ineficaces, propicia potenciales profesores faltos de entrega o aptos para el ejercicio de la docencia.El autor asume, y acertadamente en mi opinión, al docente como eje central, para el desarrollo de reformas educativas exitosas.
RUBRICAS/PUNTOS
1.- Presento un texto que trata los temas desde una perspectiva educativa y es de mucho interés. (esto por que todos mis compañeros y compañeras están invitados a leer mis textos y comentarios)
3.- La presentación la he realizado de tal manera que sea de fácil lectura (respecto al color, tamaño y diseño de la letra) y se puede distinguir con claridad, en la presentación, el texto de mi análisis.
.......................... 5 ptos.
......................... 5 ptos.
........................ 4 ptos.
......................... 5 ptos.
......................... 2 ptos.
......................... 5 ptos.
........................ 4 ptos.
Mi suma total de puntos, según la suma parcial anterior, es de 43 puntos
sábado, 29 de mayo de 2010
Se plantea la temática de la fe y la esperanza, en San Manuel Bueno, se despertaba un gran afecto por los más desfavorecidos y los más díscolos de su pueblo, lo cual me parece un guiño de autocompasión, pues él se sentía profundamente desdichado por no creer en la vida después de la muerte, y sin embargo, profesar a su pueblo, a aquellos que lo seguían fervientemente, la idea de la religión y la esperanza como aquello único indispensable para la “salvación”; precisamente esa conducta de sacrificio lo convertía en mártir, pues su más profundo deseo era el de ver a su pueblo contento, esperanzado.Creo que San Manuel, no vio en Lázaro una amenaza con sus ideas progresistas, más bien se sintió identificado por cómo éste pensaba, por lo que insistió en acercarse a él y convertirlo en su aliado, y precisamente a él confesar su más terrible secreto, de manera que despertó en Lázaro la admiración, por ser un hombre dispuesto a sacrificar “su verdad” en beneficio de la comunidad.
Cómo estudiante de Pedagogía, me atrevo a hacer un paralelo entre nuestra realidad educativa y la de Valverde de Lucerna, pues San Manuel Bueno, en su afán de esconder su gran secreto, el de no creer en aquello que profesaba, de alguna manera, creía de igual forma, pues aquello que hacía, lo hacía por amor a su pueblo, a su Valverde de Lucerna, con la idea de escapar a su propia verdad, pero que en definitiva, le permitía creer a través de la esperanza de sus seguidores, de igual forma, un profesor, aún cuando de pronto no crea en el sistema en el que está inmerso, debe trabajar arduamente para que sus alumnos, los padres de estos y la sociedad en general, vean en la Educación el único camino a la igualdad, al desarrollo de un país, y que el mejor representante de ello será él mismo, en cada conducta que de él nazca, y que aún cuando sus fuerzas estén por sucumbir al tedio, a la negación, a la desesperanza, seguir profesando los ideales que en un principio lo llevaron a tomar la dirección de la Pedagogía, y así creer, que es mucho mejor que no creer; eso es lo que intenta demostrar el autor en esta obra, anteponer la esperanza a la desesperanza.
De hecho el autor en el epílogo, al final de la obra, plantea que en el caso de haber confesado san Manuel y su discípulo Lázaro su estado de creencia, el pueblo no les hubiese creído. (…) “Habrían creído a sus obras y no a sus palabras, porque las palabras no sirven para apoyar las obras, sino que las obras se bastan”; de la misma forma nuestras obras como futuros docentes, esto es, la entrega, más bien la pasión de la entrega, el entender que nuestro trabajo tendrá tal impacto en nuestros potenciales alumnos, deben ser verdaderas, y no sólo verdaderas, también de excelencia, deben superarnos y tener la capacidad, la sabiduría me atrevo a decir, de anteponer el bienestar, el crecimiento personal y académico de nuestros futuros alumnos, por sobre nuestros intereses más personales, sobre nuestras dudas, sobre nuestro abatimiento, en tal caso, de manera que nuestro legado sea esencialmente nuestra entrega, nuestras obras, nuestra conducta.
Es también pertinente, manifestar que a partir de la lectura de "San Manuel Bueno, mártir", surge con mayor fuerza la importancia de realizar aquello que nos da satisfacción, pues en cuanto a mártir, no sería recomendable que existieran en nuestro sistema educativo, tan sólo “mártires” comprometidos con la causa. En san Manuel, empezaban a decaer las fuerzas, “ya no lograba contener del todo la insondable tristeza que le consumía”, él no sucumbió, sin embargo, él era un santo, sabio, con rasgos heroicos, me atrevo a decir, pues se advierten en su actuar virtudes cardinales muy marcadas; obviamente los docentes actuales, y los futuros profesores, no tenemos dichas características, por lo que es de suma importancia elegir el camino de la Pedagogía movido por un gran sentimiento de convicción, para a partir de ello, manifestar en nuestras obras la entrega que superará a nuestras palabras.
Preguntas
1.- ¿Sería positivo encontrar profesores “mártires” en nuestra realidad educativa?
Así como se plantea en el análisis anterior, es de suma importancia la elección de la Pedagogía por una profunda convicción, para realizar por tanto la actividad docente creyendo fervientemente en ello, aún cuando se esté presenciando una crisis en el sistema educativo, aún cuando se piense que está mal implementado, aún cuando no sienta el docente, el apoyo necesario por parte de la comunidad a la que pertenece, aún cuando crea que su trabajo es mal remunerado; resultaría nefasto ser por tanto, un “mártir” de la Educación. La lección más importante que nos deja “San Manuel Bueno, mártir”, es precisamente la de no ser un mártir, y realizar el ejercicio pedagógico fundamentalmente porque se cree en ello, porque se ve en esa actividad, un agente de cambio efectivo o porque dicha actividad, puede ser gestora de la transformación de nuestra sociedad.
De ser otro el móvil de nuestra elección de la Pedagogía como ejercicio profesional, estaríamos condenados al sufrimiento y tristeza que fue presa san Manuel, que por cierto, era un santo; nosotros nos alejamos considerablemente de esa condición, por lo que la vocación ha de ser esencial al momento de elegir la Pedagogía.
2.- ¿Cómo explicaría la paradoja de la inmortalidad de san Manuel, producto de la creencia que él mismo cultivó tan arduamente en el pueblo?
San Manuel, manifestó a lo largo de su vida una convicción, la cual era la de mantener a su pueblo “adormecido” en la creencia, en la esperanza de una vida más allá de la vida, que era precisamente en lo que él no creía, y es a partir de su obra más importante, la de negar su verdad en beneficio de su pueblo, que él mismo pasó a la inmortalidad, por vivir en el recuerdo, en la memoria de Valverde de Lucerna. En general, nuestras obras, las conductas de las personas, se bastan por sí solas y superan muchas veces los pensamientos y/o las dudas que en ocasiones nos invaden y se oponen a aquello que hacemos diariamente.
En el ámbito de la Educación, como se plantea en al análisis anterior, será nuestro actuar pedagógico integral, y no sólo las palabras, lo que nos hará, no sólo dejar una marca, por el sólo gusto o capricho de querer dejarla, sino por añadidura, por amor a lo que hacemos, independiente de nuestras dudas, nuestro abatimiento, nuestros egos.
Nuestras conductas bastarán y estaremos propiciando, no nuestra inmortalidad, sino la alegría de haber hecho algo en lo que creíamos profundamente, eso se percibe, se agradece y constituye una experiencia riquísima en los alumnos que tuvieron la fortuna de dar con docentes por convicción, sin quererlo, eso constituirá nuestra inmortalidad, porque viviremos en el recuerdo, más bien en el buen recuerdo de nuestros alumnos, así cómo viven en mi y en aquellos que al igual que yo tuvieron la suerte de ser educados por profesores que amaban realmente lo que hacían y gracias a ese recuerdo los profesores serán siempre identificados con la vocación, y cada vez que una persona elija el camino de la Pedagogía estará movido por un sentimiento de profunda convicción, ese ha de ser el legado.
jueves, 20 de mayo de 2010
1.- Presento un texto que trata los temas desde una perspectiva educativa y es de mucho interés. (esto por que todos mis compañeros y compañeras están invitados a leer mis textos y comentarlos).................................... 5
2.- Presento un texto que tiene una extensión mínima de al menos el equivalente en Word a 3 hojas de oficio. (el máximo no está regulado).............. 5
3.- La presentación la he realizado de tal manera que sea de fácil lectura (respecto al color, tamaño y diseño de la letra) y se puede distinguir con claridad, en la presentación, el texto de mi análisis................................................................ 5
4.- Le he incorporado al texto algunos gráficos o dibujos o fotografías alusivas al tema tratado, pues considero que esto invita a una lectura más amena y denota más interés por parte del o la autora del blog (y he incorporado mi propia fotografía) .................... 5
5.- Inicio mi análisis planteando como yo entiendo lo desarrollado por el autor (parafraseo)
........................................ 5
6.- Durante el análisis planteo con claridad mis planteamientos, críticas, puntos concordantes o discordantes con el autor/a................................ 4
7.- Durante el análisis utilizo frecuentemente el recurso “citas de otros autores” para reforzar lo que he planteado yo, o algún punto que considero importante tratado por el autor del texto.
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8 .- Las citas que utilizo son de diversas fuentes, tales como, otros autores buscados por mi, autores o ideas tratadas en clases, citas de presentaciones o disertaciones de mis compañeros, citas de artículos anteriores, etc.................................. 5
9.- Realizo en mi análisis aplicaciones o referencias a nuestra realidad educativa si es un texto extranjero, o a realidades educativas que yo he vivenciado para explicar con un sentido contextual el texto presentado........................... 5
10 .- En el último punto del análisis presento una síntesis de lo que he querido expresar, a modo de conclusión.......................................... 5
Suma parcial de puntos de cada columna:
Mi suma total de puntos, según la suma parcial anterior, es de…48….…puntos.
"Relaciones entre profesores y alumnos"

La única manera genuina y fecunda de promover el desarrollo personal en la escuela pasa por crear un ambiente de cordialidad y confianza que permita al educando sentirse aceptado, valorado y seguro. Toda relación magisterial debe tener en cuenta este elemental principio de comprensión, estimación y ayuda, que algunos han dado en llamar “eros pedagógico” o amor educativo, tomado aquí en su mejor sentido y en el que, por supuesto, no tienen cabida sus perversiones, (v. gr., el acoso sexual). Al abrigo del salón de clase crece la intimidad entre adultos y adolescentes o niños sin que tenga por qué corromperse su interacción. Lo nuclear en la relación educativa saludable es el afecto. Sin aceptación, respeto, consideración y cuidado de las personas, la formación queda interrumpida. Por su actualidad y potencia evocadora me permito citar la película “Los chicos del coro”, dirigida por Barratier, en la que se patentiza magistralmente que la educación pertenece al dominio del corazón. Las relaciones no son algo superfluo que la moda pedagógica reclama como vía para edulcorar la vida escolar. Ha de recordarse que la educación acontece gracias a las relaciones y orienta a las personas hacia la convivencia. Este elevado fin se torna escurridizo si antes no se ha practicado cotidianamente en las instituciones educativas. Así pues, la demanda de relaciones rigurosamente personales en la educación no responde al capricho o a la frivolidad, sino al hecho incontestable de que el educando necesita el encuentro interhumano profundo y auténtico para alcanzar su plenitud. Se sabe que durante la infancia, la privación escolar habitual de interacción personal sólida y bien trabada, probablemente dimanada de la inadecuación discursiva docente e institucional, empuja al niño hacia la soledad y el fracaso. Si el alumno no compensa esta insuficiencia con atmósfera familiar comprensiva y cálida el lastre puede acompañarle toda la vida. Las carencias relacionales continuas activan resortes defensivos que pueden oscilar entre la inhibición y la agresividad y que suponen un estrechamiento del repertorio comportamental. Este recorte de dilatación personal a veces se traduce en inseguridad, retraimiento, soledad, desconfianza, hostilidad, pesimismo y amargura.
La despersonalización escolar.
Un marco educativo poco propicio para la sintonía, la participación y el diálogo empuja fácilmente a los alumnos hacia la despersonalización, penoso proceso teñido de sentimientos de extrañeza, agobio y alejamiento. Los discapacitados, inmigrantes y escolares pertenecientes a minorías étnicas son algunos de los alumnos que más escollos se topan en el que puede ser un arduo camino por los recintos escolares. Un centro educativo desprovisto de calidez y hospitalidad impregna negativamente a los alumnos, los desvitaliza y achica. El espacio de encuentro y comunicación se transforma en desierto, en el que clama la voz del maestro ante un auditorio mortecino. Si no fuese por las poderosas corrientes despersonalizadoras que fluyen por la escuela y la sociedad hablar de “educación humanista” sería un pleonasmo. Sea como fuere, la adjetivación viene a enfatizar la idea de que en la educación verdadera hay que poner el corazón y aun el alma por delante. El lenguaje de las relaciones pertenece en gran medida al campo de los sentimientos. La afectividad es precisamente la que informa del vínculo educativo, pues permite perforar el caparazón de la individualidad para conectar con el otro (alter ego). La racionalización extrema degrada la educación y la convierte en actividad rutinaria, fría, gris, burocrática y estéril, despojada de sentido vital y trascendente.Alianza pedagógica.
Nada tiene de raro que la calidad de la “alianza educativa” entre profesor y alumno sea un buen predictor del éxito educativo. La educación, de hecho, es un proceso de naturaleza relacional en el que el diálogo asume un papel fundamental tanto en la construcción de significados compartidos, como en la aproximación y el encuentro personal. Merced a este tipo de contacto humano se operan cambios positivos en el educando. Por eso un discurso docente unidireccional y unidimensional, a diferencia de la genuina comunicación plena de ida y vuelta, resulta tan pobre. La intersubjetividad en el aula es esencial. El mejor escenario para la formación y la transformación personal es el que ofrece un centro educativo animado (dotado de alma), impulsor de trabajo y en el que se cultivan las relaciones. La mala educación ignora a los alumnos, les arrebata la ilusión y los enyuga. Claro que pueden surgir problemas de comunicación, pero no por ello han de adoptarse actitudes fatalistas. Las tensiones y conflictos no deben convertir el aula en un “campo de batalla”. Las alteraciones graves del ambiente educativo requieren un abordaje de todo el claustro con el concurso de las familias. Ante las adversidades adquiere singular relevancia la postura comprensiva, empática y amistosa. Las dificultades en las relaciones constituyen oportunidades para reconducir el proceso a través de la receptividad, la negociación, la discusión guiada, la apertura a otros puntos de vista, la clarificación de malentendidos, etc. La constatación de que en algunos alumnos el fracaso escolar es consecuencia de deficiencias comunicativas con los profesores, invita a consignar que todo docente debe adquirir de modo teórico-práctico durante su período de formación una competencia social básica que le permita manejar y canalizar adecuadamente el acontecer relacional en el aula, sobre todo en etapas críticas y en escuelas multiculturales. No se trata, ni mucho menos, de que los profesores sean psicólogos, pero sí de que adquieran las habilidades comunicativas necesarias para desarrollar su labor en entornos heterogéneos y en situaciones eventualmente difíciles. La relación educativa es compleja, fluctuante, multidimensional, multidireccional, y potencialmente muy enriquecedora para todos los participantes. La interacción está condicionada por las características de profesores y alumnos (creencias, sentimientos, necesidades, circunstancias, etc.). La asimetría entre unos y otros no ha de llevar a situaciones surrealistas, como la de aquel niño del poema aleixandrino que ve en el alto y magno pupitre desdibujado el bulto grueso, casi de trapo, dormido y pusilánime del abolido maestro.
El papel del profesor.
El profesor ha de tener especial cuidado para no acomodarse en la posición de poder que le confiere su rol. Dejarse arrastrar por sentimientos de superioridad supone desenfocar la propia imagen y consiguientemente la de los alumnos, que definitivamente quedan instalados en posiciones inferiores. En estos casos, es posible que salga ganando el ego docente, pero se pierde en calidad relacional y formativa. La autoidealización responde sobre todo a la necesidad de compensar carencias personales. La máscara de arrogancia, orgullo y dominación aleja al profesor de sus alumnos. La inflación profesoral se acompaña de infravaloración de los escolares. Las relaciones educativas requieren la búsqueda de una distancia interpersonal óptima, variable según las situaciones e igualmente atenta a la necesidad de afiliación del alumno y a su proceso de individuación. Cualquier aproximación debe realizarse con tacto. La comunicación en el aula ha de ser instructiva y orientadora, cognitiva y emocional, es decir, total. De este modo, la relación educativa cumple la doble exigencia de enseñar y de dejar su huella en la personalidad del educando. No en vano, se comunica algo a alguien. En el fluir relacional en el aula al profesor corresponde desplegar cantidad y calidad de recursos comunicativos verbales y no verbales. Mi modelo pentadimensional para analizar el discurso docente, tal como queda descrito en esta misma tribuna (números 705 y 721), puede servir de referencia para la mejora de este trascendental aspecto. La adecuación y elaboración discursivas se tornan totalmente necesarias en las complejas situaciones educativas. La adopción de un discurso integral y sólido, atento a las vertientes instructiva, afectiva, motivadora, social y ética, se ha de extender, mutatis mutandis, a todo el cuerpo profesoral por sus beneficiosas consecuencias en la educación, especialmente sentidas en el rigor del lenguaje, en la viveza de las conversaciones, en la canalización de la afectividad, en la atracción de los mensajes docentes, en la proyección social y, cómo no, en el compromiso moral. El discurso facilita la regulación del aula, la presentación de nuevos contenidos, la preparación y estructuración de las clases, etc. Queda claro que en la práctica educativa la dimensión técnica debe conciliarse con la dimensión humana. El encuentro educativo es ante todo acontecimiento emocional, vivificador y profundo. Aunque siempre haya un componente de misterio o secreto en la educación el profesor está llamado a guiar al educando merced a su particular “ars educandi”. La desatención de una de sus vertientes deja la educación menguada. En la actualidad hay que tener especialmente en cuenta el sello cultural de las comunicaciones. También el registro discursivo específico de los jóvenes, no para sucumbir a él, sino para conocerlo y en lo posible facilitar el tránsito a un código más elaborado y académico.Vocación y diálogo educativo.
El vínculo profesor-alumno no puede explicarse simple y exclusivamente como una relación laboral. El profesionalismo es esgrimido por docentes legalistas que, en observancia de sus contratos, encorsetan espacio-temporalmente la relación con el educando. Afortunadamente, hay normas que regulan las condiciones de trabajo, porque si no fuese así la educación se convertiría en terreno propicio para la germinación de abusos. La dedicación a la misión formativa ni ha de servir de coartada para la explotación del profesor ni debe confundirse con una mera actividad fabril y burocrática despojada de su núcleo humano. La falta de vocación y de disposición afectiva para la relación interpersonal a veces pretenden ocultarse bajo la capa de la rigidez horaria. Tampoco se trata en absoluto de primar la actitud docente paternalista, sino de reconocer el valor del encuentro interpersonal en todo proceso educativo, lo que supone adoptar una posición comprometida, democrática, dialogante, generosa, horizontal y bipolar, muy alejada de cualquier mecanicismo. Para que las relaciones educativas sean verdaderamente personalizadas es preciso que el profesor se gane a todos sus alumnos, uno a uno, desde la dedicación, el conocimiento y la cercanía. El alumno, durante largo tiempo silenciado, recupera la palabra a través del diálogo educativo. En esta atmósfera conversacional todos los actores, por chicos que sean, respiran aire puro, energizante y acrecentador de personalidad saludable. El príncipe de nuestras letras, Miguel de Cervantes, muestra en El Quijote (II, 12) la potencia educativa del diálogo, patentizada en la paulatina sapientización del leal y entrañable escudero Sancho Panza, tal como se aprecia en esta conversación:“- Cada día, Sancho –dijo don Quijote-, te vas haciendo menos simple y más discreto.- Sí, que algo se me ha de pegar de la discreción de vuestra merced -respondió Sancho-; que las tierras que de suyo son estériles y secas, estercolándolas y cultivándolas vienen a dar buenos frutos: quiero decir que la conversación de vuestra merced ha sido el estiércol que sobre la estéril tierra de mi seco ingenio ha caído; la cultivación, el tiempo que ha que le sirvo y comunico; y con esto espero de dar frutos de mí que sean de bendición, tales, que no desdigan ni deslicen de los senderos de la buena crianza que vuestra merced ha hecho en el agostado entendimiento mío”.
Valentín Martínez-Otero. Profesor-Doctor en Psicología y en Pedagogía. Con la autorización de: http://comunidad-escolar.pntic.mec.es/
El autor plantea que será determinante en el desarrollo del alumno, una relación de éste con el profesor, basada en el respeto, el afecto y la cordialidad, lo que dará paso a un alumno que se sienta aceptado, valorado y seguro.Lo que dice el autor tiene gran relevancia también en aquello a que hacía referencia el profesor en cuanto al enfoque edumétrico, el cual tiene como eje fundamental el respeto a la particular forma de aprender que tendrá cada alumno, lo cual demuestra que los principios que plantea el autor son transversales tanto al desarrollo personal del alumno como al éxito académico.
Cuantas veces nuestro proceso educativo y personal se ha visto profundamente afectado por la mala relación que existe entre el profesor y sus alumnos. En mi opinión, esto ocurre fundamentalmente producto de que en ocasiones se ha visto desvirtuada, con el paso del tiempo, la decisión que inicialmente llevó a ese profesor a tomar la decisión de formarse como tal, y que dicha decisión se fue transformando, derivando, en el afán de desplegar todo el amplio conocimiento que tiene respecto de una determinada área y que ve el aula de clases como el escenario ideal para hacerlo, perdiendo así el norte de todo buen educador que es la conciencia de estar allí con un único objetivo, que es el de lograr el aprendizaje del alumno y por añadidura seguir él aprendiendo y enriqueciéndose.
Cuando el ambiente educativo carece de la calidez y hospitalidad a que hace referencia el autor, el alumno propenderá a alejarse, aislarse, dando paso al fenómeno de despersonalización, donde obviamente la relación alumno-profesor se verá profundamente afectada produciéndose una “comunicación”, más bien un diálogo unidireccional, donde el profesor transmite sus conocimientos sin recibir respuesta por parte del alumno que se encuentra desvitalizado, con la actitud pasiva que en nada ayuda al momento de aprender.
Mi experiencia personal es pertinente a la problemática que expone el autor, pues he presenciado en primera persona este choque de intereses que se produce en cierta asignatura donde no queda claro el móvil del profesor para dar clases, más bien se advierte un deje de pedantería que no hace sino alejar e inhibir al alumno, no logrando por tanto el aprendizaje ni menos la reflexión.
Asumo ésta poca claridad respecto de las motivaciones del docente para encontrarse en el aula de clases, como responsabilidad exclusiva de las instituciones que imparten la pedagogía, donde debiera ser requisito excluyente la aprobación de alguna herramienta que mida la capacidad y la motivación de una persona determinada para formarse como profesor. De esta forma, con un paso tan sencillo, aunque entiendo que costoso, incidirá directamente en la calidad del potencial docente.
Algunos profesores se refieren al fracaso escolar, como producto de los recursos deficientes que tienen para el desarrollo de su actividad, sin embargo, es pertinente hacer referencia a aquello que planteaba el profesor en clases, respecto de la diferencia que existe en los resultados académicos entre establecimientos que trabajan con los mismos recursos, lo cual demuestra que cuando el ejercicio pedagógico es realizado con el afecto del que hace mención el autor, el logro de las expectativas estará en gran medida sujeto a la entrega del profesor y a que “la educación pertenece al dominio del corazón” , esa actitud, lo digo como alumna, se percibe y se agradece.
El ejercicio pedagógico, es posible gracias a esta relación directa, presencial, verbal y hondamente humana que se da idealmente entre alumno y profesor, por lo que una relación que carezca de estos factores dará como resultado una mala educación.
Para la Antropología Filosófica, el sujeto fundamental de la educación es el hombre, es decir, la persona humana, por cuanto, aquello que plantea el autor adquiere un matiz de carácter fundamental en la base que define a la Educación.
En palabras de I. Kant, “el hombre sólo por la educación llega a ser persona”; tomando al ser humano como eje central de la educación, y reconociendo la capacidad comunicativa que este tiene, la relación basada en el respeto mutuo y propiciando un ambiente de cordialidad y confianza, es para mi el principio transversal a la educación de calidad.
En ocasiones, me queda la vaga sensación, que muchas personas que se dedican a estudiar las ciencias de la educación, y corresponde obviamente y es positivo y enriquecedor que exista una amplia gama teórica que sustente la práctica pedagógica, se entregan a unos estudios complicadísimos que intentan dilucidar los factores que determinan la buena o mala educación, implementando nuevas técnicas, reformas, enfoques, etc. Sin embargo, creo fehacientemente que gran parte del éxito académico y personal estará dado en gran medida por el tipo de relación que sea capaz de establecer el profesor respecto de sus alumnos, y que a partir de esta relación, el profesor tenga las competencias necesarias para lograr sacar lo mejor de sus alumnos, y por qué no decirlo, también de sí.
Mis amigas profesoras, ya integradas al sistema educativo chileno, comentan quejumbrosamente que los directivos y/o sostenedores de los establecimientos a que pertenecen, no las dejan realizar a cabalidad su actividad, la cual está sujeta a factores económicos que coartan lo que ellas quisieran llegar a entregar, sin embargo, me pregunto, desde mi inexperiencia e idealismo quizás, no es acaso el aula de clases, TÚ lugar exclusivo de trabajo, donde puedes explorar y enseñar y ser la única conductora de ese momento específico de aprendizaje, imponiéndote como desafío personal, no sólo enseñar contenidos, sino lograr que desde esos contenidos los alumnos sean capaces de reflexionar, de pensar por sí mismos, de formarse en definitiva cada día en personas más autónomas.
Sé que un profesor debe regirse por los planes y programas que establece el gobierno, sin embargo, pienso que el docente siempre tendrá, en la medida de su interés, de su entrega, de esa convicción que lo llevó a ser profesor, ese espacio íntimo, si queremos llamarlo de alguna forma, que le permitirá aportar de manera exitosa en la formación personal de sus alumnos y que por añadidura determinará también la plenitud y realización personal y profesional del profesor.
