domingo, 11 de julio de 2010

¿Qué clase de profesor quiero ser?

La verdad es que me siento incapaz de precisar aún qué clase de profesor quiero ser. Me queda claro que quisiera sobre todo propiciar en la sala de clases el respeto por los demás, pues eso es de suma importancia y creo que en ocasiones los docentes no son capaces de controlar esa situación, derivando los casos más graves, en abusos y maltratos entre los educandos.
Siento que aún me queda un recorrido extenso por realizar, que sería irresponsable de mi parte hablar de cosas que no sé con autoridad. En este momento mis opiniones están cargadas solamente de las versiones más románticas de lo que implica idealmente ser profesor, y quisiera, con el paso del tiempo mantenerlas, pero también complementarlas con los aportes teóricos, formales, los cuales iré adquiriendo conforme avanzo en el proceso de formación.
Mi experiencia como alumna me hace advertir que un profesor se enfrenta a un mundo completo por cada educando, eso multiplicado por treinta o cuarenta y cinco, ha de ser una tarea difícil, sin embargo, no por eso menos grata, pues en la medida que se proteja el valor del respeto y la autonomía de cada alumno, las adversidades a las que me enfrente serán más bien desafíos, sólo que no cualquier desafío, sino uno que implica a una persona, esto es, a un educando, y eso procuraré no olvidarlo nunca.
Y no sólo el amor por lo que hacemos es necesario para realizar un buen trabajo, también el compromiso, la responsabilidad, la entrega, la preparación; ingredientes con los cuales trataré de condimentar mi trabajo diariamente.
Una cosa que puedo manifestar con seguridad es que aspiro a ser una profesora ante todo cercana, para que mis potenciales alumnos no duden acercarse a mi cuando tengan dudas académicas o cuando se sientan aproblemados o desorientados. Aspiro a ser un docente que no cargue con egos entorpecedores en el proceso de aprendizaje de sus alumnos, que no olvide nunca que su tarea es la de conseguir que sus alumnos aprendan, no la de demostrar lo mucho que sabe y la mucha información que tiene, olvidando por tanto lo que esencialmente debe pretender un profesor; que sus alumnos aprendan, en eso radica el éxito de un profesor.
Quiero desarrollar en mis alumnos la curiosidad, el interés por la asignatura, aplicando técnicas en las cuales se mezcle lo académico, con lo que a ellos les interesa, utilizando herramientas que les sean cercanas, cómodas, por qué no decirlo, modernas, de manera de conseguir reencantarlos.
Utilizar a mi favor la transversalidad que tiene la Pedagogía en Castellano, explicando a mis alumnos la funcionalidad que tendrá en sus futuros, y cómo puede ser una herramienta efectiva al momento de manifestar sus sentimientos e ideas de manera efectiva a través del lenguaje.

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