viernes, 25 de junio de 2010

Las dificultades de aprendizaje.
Un desagravio de la diferencia

FRANCISCO JAVIER PARIENTE ALONSO
Centro de Formación Ambiental para el
Profesorado “La Chimenea”, Madrid, España

Distinto
Lo querían matar
los iguales,
porque era distinto.
Si veis un pájaro distinto,
tiradlo;
si veis un monte distinto,
caedlo;
si veis un camino distinto,
cortadlo;
si veis una rosa distinta,
deshojadla;
si veis un río distinto,
cegadlo.
si veis a un hombre distinto,
matadlo.
...
Juan Ramón Jiménez

Prólogo indefinido
¡Viva la vida!
(Niña de 8 años tras salir del comedor de mi Centro cuando se dirigía corriendo a jugar).

Desagravio de la diferencia
No es una exageración. Se trata de la realidad de nuestras aulas, lo que practicamos a diario nosotros mismos, en nuestras propias escuelas, en nuestros propios institutos. ¿Acaso no estamos negando el derecho de nuestros alumnos a ser diferentes cuando les obligamos a que realicen en tiempos análogos, iguales actividades de las mismas asignaturas, en los idénticos tramos horarios de manera similar?
Y, lo que es peor, la consecuencia de esto es que la única diferencia que reconocemos, y por la que etiquetamos y clasificamos a nuestros alumnos, es la carencia, la deficiencia y la incapacidad, sin considerar para nada ni aquellas otras capacidades que forman parte del potencial de los alumnos, ni si estas carencias tienen algo que ver con nuestra forma de enseñar.
Además, ¿hasta qué punto somos conscientes de que etiquetar comporta la privación de lo individual y suele desembocar en la limitación inconsciente de expectativas sobre el aprendizaje de los chicos y chicas? El resultado final de estos procesos de clasificación es que siempre acaban impidiendo el ajuste de la acción educativa a las necesidades de sus destinatarios. Y, aún más allá, reconocida la dificultad de aprendizaje de aquellos alumnos y alumnas que son nuestra responsabilidad, los mandamos, pájaro, monte, camino, rosa o río, a otros servicios para que los tiren o nos los caigan. Para que, en todo caso, cortados y deshojados, nos los devuelvan ya curados. Para que, ya iguales, reingresen en el aula normal de un maestro común en un colegio ordinario.
Tal y como yo lo veo, entender y tratar las dificultades de aprendizaje de los alumnos desde esta perspectiva es hablar de deficiencias, de causas aisladas, de tratamientos individuales, considerar que el problema está en el alumno, y que el mejor modo de responder a las necesidades de éste es resolver el problema que tiene; sin entender lo más obvio, que la dificultad lo es y se manifiesta por su dimensión social.
Lo demás es reducir la visión del problema y consecuentemente, perder terreno y posibilidades educativas. Las dificultades de aprendizaje se materializan únicamente a través de la interacción entre el alumno y su entorno. Ambos se influyen y como consecuencia, ambos se modifican mutuamente. Entenderlo así es adoptar una concepción educativa que no relegue al niño a ser la famosa pizarra en blanco en la que los maestros escribían, ni por tanto, a ser el destinatario pasivo del beneficio de las bienintencionadas influencias del exterior.
Entenderlo así, supone el primer paso para abandonar la vía de una exclusión irracional, a veces –no sé si es peor aún– inconsciente. Significará comprender un principio tan humano como el de la integración; implicará que los profesionales de la educación asuman, como parte esencial de su trabajo, el identificar los obstáculos para el aprendizaje, reducirlos y optimizar aquellos recursos que favorezcan este proceso.
Es preciso darse cuenta de que la respuesta docente, en la práctica, no es en absoluto neutra.
Ciertas prácticas tienen consecuencias limitadoras, coercitivas; mientras que otras propician el efecto contrario. La naturaleza interactiva de la mayoría de problemas que encontramos en nuestros alumnos y alumnas tiene un origen mixto, esto es, pueden partir bien de elementos contextuales, bien de elementos personales y en esto, sin duda, uno de los más importantes es, lógicamente, el contexto escolar. Es preciso reflexionar sobre las consecuencias de nuestras acciones como responsables docentes, quizás así tengamos pistas para interpretar situaciones que muchas veces se nos escapan de las manos.
Establezcamos con meridiana claridad cuáles son nuestras intenciones y actuemos racionalmente en consecuencia, y no al revés. A nosotros, educadores, lo que nos ha de importar de verdad es aquello que el alumno o alumna no es capaz de hacer, para reforzar o compensar (ya sé que el concepto no está en sus mejores días) sus capacidades.
Si asumimos de forma reflexiva esta concepción interactiva en cuanto a la naturaleza de los problemas de aprendizaje que nuestros alumnos pueden presentar, en la práctica propiciaremos la participación activa del alumno en el proceso de enseñanza y aprendizaje, y ello facilitará el progreso de cada alumno con relación a los diferentes objetivos educativos y entre ellos, la inclusión social.
Hablo de dificultades de aprendizaje en general y no he mencionado ni una sola vez el concepto de necesidades educativas especiales. ¿O acaso el aprendizaje es fácil y no presenta problemas en todos los alumnos y alumnas? No cabe duda, es cierto que aquellas demandas que una sociedad como la nuestra plantea a través de la institución educativa son las que implican una mayor relevancia de ciertas dificultades.
Como cierto es, también, que muchas de éstas no son casuales ni fruto del capricho. No pretendo ocultar lo evidente: cómo negar que destrezas básicas como leer, escribir, el cálculo aritmético… sean importantes, pero intuyo que quizás sí sea arbitrario e irreflexivo el modo de plantearlas, como lo son todas las dificultades que limitan las posibilidades de desarrollo en otras dimensiones del alumno.
Quizás en muchos casos no será posible superar estas dificultades, quizás nos enfrentemos a dificultades crónicas. No podremos hablar entonces de consecución de objetivos educativos al uso, nuestros logros, a lo peor, no formarán parte de exitosas estadísticas, pero toda labor encaminada a ayudar al progreso de un chico o chica, de una persona en concreto, podrá sin duda, llenar de sentido y desarrollo profesional y personal nuestro trabajo.
Conforme yo lo entiendo, se trata en el fondo de no poner/dejar a ningún individuo cara a la pared.
No me resisto a citar en este punto a Savater, quien en el epílogo de su “Ética para Amador” hace la siguiente reflexión “He intentado enseñarte formas de andar, pero ni yo ni nadie tiene derecho a llevarte a hombros… procura elegir siempre aquellas opciones que permiten luego mayor número de otras opciones posibles, no las que te dejan cara a la pared. Elige lo que te abre: a los otros, a nuevas experiencias, a diversas alegrías. Evita lo que te encierra y lo que te entierra. Por lo demás ¡suerte! Reflexionemos, quizás algunos alumnos, por ejemplo, necesiten ayuda permanentemente en destrezas tan básicas como la lectura o la escritura, pero si no se la proporcionamos les estamos negando cualquier posibilidad de acceso a la cultura escrita.
Y en todo ello, el papel del Centro porque, además ¿qué mejor solución que el hecho de que no se produzca el problema o de que éste se gestione con la máxima anticipación o en las mejores condiciones humanas, materiales y funcionales posibles? Un centro de marcado carácter inclusivo, donde se disponga de un currículo flexible, sobre todo en la organización de tiempos adecuados a los ritmos de desarrollo de cada cual para la consecución de los objetivos. Estoy abogando por la prevención siempre que sea posible, cómo no. Pero creo que cualquier intervención preventiva ha de afrontar el éxito escolar más allá de evitar el fracaso, y debe suponer una mediación temprana, desde la Educación Infantil.
Ahora bien, cualquier conquista en este sentido, la superación misma, sólo habita en la voluntad y si ésta desaparece, nada se podrá hacer. Dice el adagio popular que cuando el sabio señala la luna, el necio mira el dedo. ¡Pasemos de la lamentación al compromiso que nos lleve al cambio! y en ello y “por lo demás, ¡suerte!“.


Comentario:
Como yo lo veo es bien simple, no sólo con un currículo que sea flexible en los tiempos de aprendizaje de sus alumnos se logrará terminar con las dificultades que hace mención el autor, pues con salas de clases atiborradas de alumnos, con la presión que tienen los docentes de pasar el programa, de bajar la escala evaluativa para que sus alumnos aprueben, aún cuando claramente no están preparados, son sólo algunos de los factores determinantes en las dificultades que irán manifestando los alumnos en el transcurso de su formación.
No existe el tiempo, ni las condiciones, ni el compromiso por parte de la comunidad educativa toda, para enseñar de manera individualizada, integral y respetando los tiempos y diferencias que tiene cada alumno en su proceso de aprendizaje, como plantea el autor. Quisiera ser optimista y pensar que sólo con la fuerza y el empuje de los profesores ilusionados, que ven en su actividad un agente de cambio, sería suficiente para lograr óptimos resultados por parte del alumno, pero conforme me voy interiorizando con la realidad educativa, desde una perspectiva ya más técnica y menos romántica, advierto la profunda crisis que vive la Educación, ya no sólo a nivel nacional, me atrevo a decir a un nivel al menos iberoamericano.
En la medida que dicha crisis sea abordada responsablemente, esto es, desde la premisa de lograr el objetivo principal de la Educación, es decir, el aprendizaje, y donde toda una sociedad participe, ya no sólo la escuela, sino además los padres, y estos trabajen en conjunto con los profesores, se estará propiciando el escenario que el alumno aún cuando sea distinto, aún cuando no tenga el ritmo de aprendizaje de la mayoría, sea respetado y valorado, y que este a su vez, respete y valore a sus pares, ese sería el inicio del cambio profundo que la Educación necesita.
Los gobiernos debieran ver en la Educación uno de sus mayores desafíos, pues es transversal a todas las actividades futuras que un ser humano debe enfrentar, y uno de sus proyectos más ambiciosos, aunque no por eso imposible, debe ser la calidad e igualdad de derechos en la Educación, se estaría propiciando además la marcada diferencia de clases, lacra tan odiosa típica de las sociedades subdesarrolladas.
Los cambios que se impone una sociedad, debiera idealmente partir por el deseo de cambiar profundamente la bases que sustentan la educación actual.


Rubricas/Puntos

1.- Presento un texto que trata los temas desde una perspectiva educativa y es de mucho interés. (esto por que todos mis compañeros y compañeras están invitados a leer mis textos y comentarios)...................................................5 ptos.

2.- Presento un texto que tiene una extensión mínima de al menos el equivalente en Word a 3 hojas de oficio. (el máximo no está regulado)......................................5 ptos.

3.- La presentación la he realizado de tal manera que sea de fácil lectura (respecto al color, tamaño y diseño de la letra) y se puede distinguir con claridad, en la presentación, el texto de mi análisis..................................................5 ptos.

4.- Le he incorporado al texto algunos gráficos o dibujos o fotografías alusivas al tema tratado, pues considero que esto invita a una lectura más amena y denota más interés por parte del o la autora del blog (y he incorporado mi propia fotografía)..................................5 ptos.

5.- Inicio mi análisis planteando como yo entiendo lo desarrollado por el autor (parafraseo)
........................................................................5 ptos.

6.- Durante el análisis planteo con claridad mis planteamientos, críticas, puntos concordantes o discordantes con el autor/a..............................................5 ptos.

7.- Durante el análisis utilizo frecuentemente el recurso “citas de otros autores” para reforzar lo que he planteado yo, o algún punto que considero importante tratado por el autor del texto.
........................................................................3 ptos.

8.- Las citas que utilizo son de diversas fuentes, tales como, otros autores buscados por mi, autores o ideas tratadas en clases, citas de presentaciones o disertaciones de mis compañeros, citas de artículos anteriores, etc..........................................5 ptos.

9.- Realizo en mi análisis aplicaciones o referencias a nuestra realidad educativa si es un texto extranjero, o a realidades educativas que yo he vivenciado para explicar con un sentido contextual el texto presentado......................................5 ptos.

10.- En el último punto del análisis presento una síntesis de lo que he querido expresar, a modo de conclusión.........................................................4 ptos.

Suma parcial de puntos de cada columna:
Mi suma total de puntos, según la suma parcial anterior, es de 47 puntos.

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